MUY INTELIGENTE

AL VANDALO

CARLITOS CHAVEZ SOTO

OMAR E. TREVEJO ARANDA

“El Treve”

 

E

l Vándalo Chávez vociferaba que tenía una línea de ajisecos muy certeros, cuerperos, mosqueadores, muy valientes, pelean tuertos, ciegos, oliendo al rival pateaban sin picar y sobre todo inteligentes, muy inteligentes, gallos muy finos.
Un día se va para Chosica, a la casa de campo que le había dejado su padre por herencia, donde reside su hermano cuidando su galpón.
Se trae un gallo ajiseco prieto, sin tusar, sin descrestar.
Se coloca en medio del patio de la empresa y manda perifonear para acercarnos.
Pide a toda la mancha que se acerquen a una reunión de emergencia, hacemos un círculo rodeándolo…
Caminaba de un lado a otro, mirando al horizonte, a todos lados, al piso.
         -   ¡Hey Vándalos!, ¿Quién falta del grupo?
         -   Estamos todos, dice el negro Uribe.
         -   ¡Muchachos…! En esta caja tengo a mi mejor gallo, lo he traído de
             Chosica donde vive mi hermano, lo que van a ver Uds., por favor q no
             salga de estas cuatro paredes, que no se diga que Carlitos  Chávez
             Soto ha vuelto a las canchas con la línea de ajisecos como antes…
El Vándalo hablaba con los ojos cerrados, divagando para si mismo.

  1. Hey, Vándalo…, intervenía Daniel Proaño, mejor abre tus ojos porque no estamos un cuarto, estamos en medio del patio de la empresa y las paredes, una más cerca al mar y la otra mucho más lejos, cerca  a los cerros de Ventanilla, por si no te has dado cuenta.

El área donde estábamos tenía más de 110 hectáreas de extensión.

  1. ¡Muchachos, muchachos, calma, calma…!, estoy pensando si alguno

      de Uds. tendría la amabilidad de llevarse a mi gallito, cuidarlo y
      prepararlo para llevarlo a la cancha, mi gallo es muy valiente muy fiero
      pero sobre todo muy inteligente, solo le falta hablar, ¡Es un gallo
      fenomenal…!
Anteriormente el Vándalo Chávez efectivamente, había traído un pollón ajiseco de 10 meses de edad, como se crían en el campo, son fuertes, desarrollados, lo llevamos a la cancha muchas veces y había salido victorioso.

  1. Ya Vándalo, saca a tu bicho de su caja, intervengo…
  2. ¡Lo que van a ver, lo que van a ver…!
  3. ¡Ya saca rápido eso lo que tienes en la caja!, decimos en grupo.
  4. Muchachos, calma, calma…

Sacó un gallo ajiseco, crestón, plumón con los cachos sin cortar…
Nos quedamos callados.

  1. ¡Y…!  ¿No van a decir nada de esta preciosura de animal?
  2. Todos al unísono, ¡Olla…!  ¡Olla…!
  3. Traigan la camioneta para ir a comprar unas papitas amarillas con

      sus fideitos y lo metemos a la olla…decía riendo Daniel.

  1. ¡Olla…!  ¡Olla…!  ¡Olla…!

 

 

 

 

El Vándalo Chávez, metió a su gallo en la caja y se fue renegando, insultándonos…
        -   Cuando mi gallito este listo, se van a tragar sus palabras, le voy a decir
             a mi amigo Bohórquez que me lo prepare, les daré la dirección de la
             cancha para que la vean y se traguen sus palabrotas…
             ¡Todos ustedes son unos galleros de pacotilla, buenos para nada, ya
             Váyanse a trabajar haraganes!,  ¿Quién les a dicho que dejen sus
             puestos? Los sancionaré a todos, Vándalos tenían que ser…
El Vándalo Chávez se dio media vuelta y se fue cantando…
Paso tres meses de esto y a la hora del almuerzo, todos como siempre en la mesa reservada del comedor, le pregunto al Vándalo Chávez por su ajiseco...

  1. ¡Muchachos…! dice emocionado mientras se levanta de su asiento…

     ¿Se acuerdan de mi gallo ajiseco?, mi amigo Bohórquez lo descrestó,  
     lo tuzó, lo preparó, lo llevamos a la cancha.  Se agarró con un gallo
     moro, salió favorito el moro, mi amigo Bohórquez careaba al ajiseco,
     mientras yo apostaba a diestra y siniestra…
     Solo contra el mundo, me pare en medio del ruedo y dije:
     ¡Mi ají es fenomenal, mi ají es muy fiero, mi ají es muy inteligente…!
      Los convencí y empezaron a apostar a favor de mi aji…
     ¡Voy ají, voy ají…! Gritaba junto a mi amigo Bohórquez, solos, solos
      contra el mundo.
     Yo seguía diciendo, ¡Mi gallo es muy inteligente…!  ¡Mi gallo es muy
      Inteligente…!
      A la primera patada que el moro le dio al ají, este se encogió
      Sintiendo el puntazo y salió volando por las gradas hasta el techo del
      Coliseo y no pudimos agarrarlo, la gente que había apostado por mi ají
      me miraba, me insultaba… ¡Me querían linchar…! Pero yo, Carlitos
      Chávez Soto, respire hondo, salí al medio del ruedo y les dije :

  1. ¡Señores…! “Mi gallo no se ha corrido, no señor…, mi gallo es muy

inteligente…”
¡Se va antes que lo maten…!
Y con mi amigo Bohórquez, salimos a la carrera del Coliseo.